El Investigador del MIT estuvo por Buenos Aires [ARCHIVO]

Como invitado de Honor a la apertura del VI Foro Latinoamericano de Educación en Buenos Aires, Henry Jenkins, autor de libros como Convergence Culture y Fans, bloggers y gamers, fue entrevistado por la comunicadora Carina Maguregui para el portal Educ.ar, de dónde pudimos extraer estos interesantes fragmentos:

No se trata sólo de tecnología. Tecnología no es únicamente tener máquinas. Les voy a dar un ejemplo muy sencillo de cómo funcionamos los jóvenes y los adultos en relación con los usos y apropiaciones de la tecnología sea cual fuere: mi padre era un trabajador de la construcción y cuando yo era pequeño vino un día, me dio muchas herramientas y me dijo que construyera algo. Yo no tenía idea de cómo manejar esas herramientas, tenía martillo, destornillador, todos los utensilios necesarios para construir algo pero no sabía cómo ni de qué manera unir piezas para crear. Me parece que este ejemplo bien simple nos puede servir para pensar en por qué querríamos construir algo, qué sería, para qué, con qué objetivo y necesidad lo haríamos: este es el verdadero desafío.

(…)

Cultura participativa. Los jóvenes -aunque los adultos también lo hacemos- se apropian y reapropian de los antiguos y nuevos medios para realizar sus propios aportes/construcciones a partir de re-mezclas, re-creaciones, re-invenciones, comentarios y reverberaciones de todo aquello que los precede. Para ellos -y para muchos de nosotros- el entorno no tiene copyright, es un acervo, las culturas en las que vivimos (y que recreamos constantemente) son fuentes abiertas y disponibles. Todo artista trabaja con materiales y visiones del mundo que lo rodea.

Nada es original en el sentido de primigenio y puro en la cultura, las acciones en la cultura son derivativas, hay siempre un rediseño de la cultura. La inspiración para cualquiera que crea es múltiple y proviene del mundo en el que vive: graffitis, cómics, publicidad, arte, packaging, frases, música, películas, libros y podríamos seguir infinitamente. Fíjense sino en lo que les voy a contar: busqué en Google “cultura participativa” y encontré una imagen (fotografía con texto) con la que alguien explicaba mi concepto mucho mejor que yo, entonces la retomé y la incluí en esta presentación  que ustedes están viendo.

Así funciona la cultura participativa: hago algo, lo lanzo al ruedo, una vez compartido por cientos, miles o los que sean, muchos incorporan modificaciones, hay una reelaboración, y de ese pool nuestro recupero este trabajo sobre cultura participativa y me lo reapropio enriquecido por otros que no reciben un pago monetario por hacer este aporte sino la única (y gran recompensa) de co-crear con pares, construir una reputación que será valorada y resultar todos beneficiados por la experiencia colectiva.

Por eso me interesa señalar tres momentos de lo que llamé cultura participativa:

1) hanging around: la tecnología -en este caso- es uno de los vehículos para socializar, un modo de establecer vínculos relevantes con los pares. Los jóvenes motivados por el deseo de estrechar lazos con los amigos, de pertenecer a una comunidad con intereses afines, usan las redes sociales como Facebook, Twitter, envían mensajes de texto, etc., pero sus aprendizajes están en función del sostenimiento y la reafirmación de esa red de amigos.

2) messing about: en esta etapa comienza a producirse la experimentación con la tecnología, a manipular de otro modo a la tecnología, a probar diferentes cosas que pueden hacerse con las máquinas y los medios. Es muy común que los jóvenes no lean las instrucciones de los videojuegos sino que se sienten directamente a jugarlos, a probarlos, a aprenderlos en el camino. Por ejemplo, las comunidades de fans y jugadores generan espacios de experiencias complejas que bien podrían ser “aprovechadas” por la educación.

3) geeking out: ocurre cuando los jóvenes (y los adultos también) descubren que hay cosas de la tecnología y de lo que pueden hacer con ella que los involucran apasionadamente, y entonces empiezan a profundizar cada vez más en el conocimiento y buscar conexiones con otros que compartan la misma pasión y tengan más data y puedan entre todos aumentar la “expertise” sobre el/los temas que les interesan

(…)

Reduciendo la brecha Para el investigador, la brecha digital que dificulta la participación es, entre muchas otras cosas, el acceso (o falta de él) a las herramientas digitales desde la escuela, porque si no les ofrecemos a los chicos experimentar y trabajar de manera significativa con las herramientas digitales en las aulas les estamos diciendo que lo que no entra al colegio entonces que lo aprendan como puedan afuera de él, en las calles. Es necesario unificar el lenguaje para un verdadero intercambio y que este intercambio no sea solo informal y ocurra fuera de las paredes de la escuela, sino que pueda funcionar aceitadamente,motivadoramente, dentro de ella, en la educación formal.

Podes acceder a la versión completa de Educación y TIC”,  el artículo de Carina Maguregui en http://portal.educ.ar/debates/educacionytic/henry-jenkins-el-investigador.php

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